Buscador de amor libre

A propósito del debate sobre los llamados "vientres de alquiler" LA FUERZA DE TRABAJO REPRODUCTIVA, UNA MERCANCÍA AL ALCANCE DE [email protected]

2017.08.08 19:14 felipostero A propósito del debate sobre los llamados "vientres de alquiler" LA FUERZA DE TRABAJO REPRODUCTIVA, UNA MERCANCÍA AL ALCANCE DE [email protected]

Por TITA BARAHONA
Durante los últimos años, el debate sobre lo que comúnmente se conoce como vientres de alquiler ha tomado fuerza en España. Con el nombre más políticamente correcto de gestación subrogada, estamos asistiendo a una proliferación de noticias, artículos y espacios en los medios masivos de comunicación sobre esta práctica que, de momento, no es legal en nuestro país. Hay incluso una Iniciativa Legislativa Popular en marcha, auspiciada por asociaciones que defienden su legalización, y el partido Ciudadanos acaba de presentar una propuesta de ley en el parlamento para su regulación[1]
¿A qué se debe tanto ruido mediático en torno a este tema? Hay al menos tres poderosas razones. Primero, la demanda de gestación subrogada la compone un grupo privilegiado: individuos y familias de alto poder adquisitivo e influencia. Segundo, la gestación subrogada es, a nivel mundial, un negocio que rinde suculentos beneficios a las empresas de reproducción asistida y sus equipos médicos y legales. Tercero, los países que han sido hasta hace poco las mayores fábricas de bebés subrogados del mundo (caso de India, México, Camboya o Tailandia) han puesto en vigor leyes más restrictivas; de modo que para los demandantes españoles la búsqueda de madres subrogadas se restringe a países más cercanos como Rusia o Ucrania, que excluyen a las parejas homosexuales, o a los Estados Unidos, que las incluye, pero sus costes son mucho más elevados.[2]
En España, durante la dictadura franquista, las familias pudientes adictas al régimen conseguían mediante un método rápido y gratuito que las mujeres pobres parieran para ellos: les robaban sus bebés en el paritorio diciéndoles que habían muerto.[3] A nivel mundial, fue en los años 70 cuando despegó el comercio de madres. Antes de que se desarrollara la técnica de la fertilización in vitro, la gestante subrogada era inseminada artificialmente con el esperma del varón de la “pareja de intención”, que es como se denomina a quienes alquilan vientres. Después, con los avances de la bio-tecnología, fue posible tanto obtener óvulos de donaciones, como que una pareja heterosexual pudiera encargar la fecundación en el laboratorio de sus propias células germinales -incluso en algunos casos eligiendo sexo- y contratar a una mujer para gestar el embrión, de manera que el hijo resultante llevase el mismo material genético que los padres de intención.[4] Esto ha hecho mucho más atractiva la gestación subrogada.[5]
Que se trata de un comercio sumamente lucrativo es un hecho indiscutible, como también que la inmensa mayoría de mujeres que son contratadas para gestar, normalmente bajo la condición de haber tenido al menos un hijo sano y tener entre 20 y 35 años, siguen siendo las más pobres del mundo. Desde los años 70, los países del centro capitalista trasladaron las industrias a los países de la periferia, también la de bebés subrogados.
Aquí tanto la mano de obra como los úteros son mercancías mucho más baratas. De ahí que, para estas mujeres, la posibilidad de obtener en nueve meses lo que no podrían ganar en años e incluso toda una vida de trabajo represente una oportunidad de salir de la miseria, aunque sea temporalmente, poder comprarse una casa o dar una educación a sus hijos. Dejemos aparte la explotación y los abusos, derivados a veces en graves daños e incluso la muerte, que se han cometido con las madres subrogadas de estos países, que darían para llenar varios artículos a pesar de que es un tema debidamente tapado por las propias empresas que se lucran con este comercio. Digamos, para resumir, que las madres subrogadas son el último eslabón en la cadena de intereses y derechos a proteger en todo el proceso.
Con el fin de blanquear el estigma de mercantilización y explotación que pesa sobre la gestación subrogada, quienes abogan por su legalización ponen énfasis en que ésta ha de ser altruista, es decir, no lucrativa, que la gestante sólo reciba una “compensación” por las molestias que la gestación y el parto pueden generar, incluido el tener que dejar de trabajar por unos meses.
En Grecia, país que atraviesa una aguda crisis económica, el gobierno de Syriza ha optado por incentivar el “turismo médico-reproductivo” bajo la cobertura de actividad no lucrativa. Otros países europeos que han legalizado la gestación subrogada, como el Reino Unido o Portugal recientemente, lo han hecho sobre este principio, que también incluye la propuesta de ley de Ciudadanos.[6] Independientemente de que puedan darse casos de mujeres que se presten a gestar un hijo para parientes cercanas o amigas, la condición de altruismo restringe notablemente el número de candidatas, por lo que los acuerdos bajo cuerda (como en Grecia) o la fuga a países que abiertamente reconocen en sus leyes el carácter mercantil de la gestación subrogada (como en algunos Estados de los Estados Unidos, Ucrania y Rusia), continúan siendo los medios más extendidos para quienes pueden pagar por este servicio.
Quienes en España abogan por la legalización de la gestación subrogada “altruista” lo hacen apoyándose en los siguientes argumentos: no puede ser que haya niños atrapados en un limbo legal; las adopciones están cada día más difíciles en nuestro país; las mujeres infértiles tienen derecho a ser madres; los modelos de familia son hoy más diversos y para las parejas homosexuales masculinas es el único medio de tener descendencia; la mujer que se ofrece a gestar el hijo de otros realiza un acto de amor y se siente feliz de hacer felices a otras personas. De hecho, si se pone “gestación subrogada” en cualquier buscador de Internet, lo primero que aparecerá, aparte de las cientos de agencias dedicadas a este comercio, serán las noticias sobre lo contentas y realizadas que se sienten las madres subrogadas por haber podido ayudar a otras a alcanzar su sueño y las “experiencias maravillosas” que se derivan de esta relación.
Pero, sobre todo, el argumento recurrente es el consabido de la libertad de elección: la mujer es libre de disponer de su cuerpo como quiera, como si la necesidad de vender la fuerza de trabajo reproductiva para subsistir o salir del atolladero no fuese en sí una forma de esclavitud.
Dejando aparte lo que esta poderosa publicidad esconde, hay un par de aspectos del discurso de los partidarios de la legalización que merece la pena resaltar. En primer lugar, enraizado en la secular creencia patriarcal -sostenida por Aristóteles y los Padres de la Iglesia- de que las mujeres somos meros receptáculos del único principio creador que es la semilla del varón, a la mujer que gesta para otros se la despoja de la condición de madre. En el idioma inglés persisten los vestigios de esta idea, ya que la expresión común es que las mujeres preñadas “portan” (carry o bear) al futuro bebé; es decir, la mujer no es gestante, sino “la portadora del embarazo”. Por supuesto, no hizo falta que la ciencia viniera a corroborarlo para saber que esta creencia es totalmente falsa.
La gestación es un proceso activo en el que la mujer aporta todo su organismo, sus emociones y su inteligencia, aspectos que influyen sobremanera en el desarrollo del feto. Sin embargo, los y las liberales y posmodernas abogadas de la gestación subrogada siguen agarrándose a la pre-moderna idea de la gestante como simple vasija, reproduciendo de este modo la ideología patriarcal. Hace poco, una presentadora y empresaria, que contrató a una madre de alquiler por supuestos problemas ginecológicos, sostuvo a gritos durante un debate televisado que la mujer que parió a su hija no es la madre biológica, sino ella, ya que el embrión se formó a partir de su óvulo y el esperma de su marido.[7] Error de bulto. Ella es, en todo caso, la progenitora y la madre sociológica; pero la madre biológica es la que ha gestado y parido a su bebé. Y en el socorrido repertorio de simplezas de que estas personas hacen gala, también salió a relucir que su gestante no es una mujer pobre, porque tiene varias carreras, como si no hubiese mujeres con estudios superiores e incluso idiomas que viven con el agua al cuello, tanto aquí como en el resto del mundo rico.
Otro argumento esgrimido por quienes apoyan la legalización de la gestación subrogada en España es que hay más de ochocientas familias que han tenido que recurrir a otros países para ver realizado su sueño, con los costes añadidos y complicaciones legales que ello entraña, y las muchas más que podrían aspirar en el futuro a este procedimiento si fuese facilitado aquí.[8] De nuevo, se alegan los derechos que asisten a estas personas. Partiendo de que tener hijos no es un derecho sino un hecho natural, somos muchísimas más, cientos de miles, las personas y parejas (heteros u homos) que no hemos podido tener hijos, no por problemas de infertilidad, sino porque nuestra vida fértil se nos ha ido por el sumidero del mercado laboral.
Decía el líder de Ciudadanos en el Congreso “¿Quiénes somos nosotros para decirles a los demás que no pueden ser padres?". Bueno, Albertito, a las trabajadoras nos lo decís bien claro cuando nos despedís por quedamos preñadas. Para buena parte de los asalariados y asalariadas de este país, con empleos inestables y un futuro más que incierto, tener hijos se ha convertido en un privilegio. A nadie puede sorprender que España tenga uno de los niveles de natalidad más bajos del mundo, sólo ligeramente sostenido por la población inmigrante. Ni siquiera somos elegibles para adoptar a uno de los más de 30.000 niños que el Estado español permite que se pudran en los internados antes de entregarlos a familias dispuestas a darles cariño y protección. [9] ¿Dónde queda nuestro supuesto derecho a la maternidad? ¿Por qué quienes abogan por los vientres de alquiler no lo hacen por la agilización de los trámites de adopción? Seguramente porque prefieren tener hijos que sean sangre de su sangre, pasando por alto que la madre de alquiler también aporta la suya. Incluso nos preguntamos si el excesivamente lento proceso de adopción, que en los últimos años se ha ralentizado aún más, no tiene que ver con la promoción del comercio de niños a través de la gestación subrogada.[10]
Mientras haya millones de mujeres pobres en el mundo, el capital sacará fruto de ellas explotando su fuerza de trabajo o su cuerpo mismo. Y no es sólo que las utilice para que gesten los hijos de la burguesía, sino que también las ordeña, literalmente. En Camboya, hay clínicas donde multitud de mujeres pobres acuden a amamantar a sus propios hijos y el personal sanitario recoge parte de esta leche en recipientes para suministrar a las empresas que se dedican a su comercialización en los países ricos, donde la demanda de leche materna aumenta día a día, no sólo por parte de quienes no pueden o no quieren lactar a sus recién nacidos, sino también de los fanáticos del fitness (mantenerse en forma), que ven en el jugo materno una especie de elixir de eterna salud.[11]
No estamos en contra de que una mujer pueda gestar -o lactar- una criatura para otra mujer u hombre de manera verdaderamente altruista, pero en las condiciones de inseguridad en que vive una parte importante de la población trabajadora en España, la legalización de la gestación subrogada, por mucho que se presente con el ropaje del altruismo para lavar conciencias, abrirá la veda para que no sólo se explote nuestra fuerza de trabajo, sino también nuestra capacidad reproductiva. Cuando se tiene uno o más hijos y se gana menos de 12.000 euros al año ¿dónde queda la libertad?
Agosto de 2017
http://canarias-semanal.org/not/20770/la-fuerza-de-trabajo-reproductiva-una-mercancia-al-alcance-de-poc-s/
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2015.07.01 07:51 josema3 LAS FALSAS IDEAS SOBRE EL CONCEPTO DE LIBERTAD

Hemos vivido la época de la obsesión por la libertad. Los últimos 50 años han constituido una incesante búsqueda de la libertad. En la creencia, cierta, de que ahí reside la felicidad del ser humano, su mayor anhelo.
Y los pioneros la han buscado a través del sexo, de la droga, de los viajes, de la mente, del espíritu, del aislamiento de la civilización, de los deportes de aventura…
Una característica importante que comparten casi todos estos “buscadores” es la de que creyeron que la libertad era poco menos que una búsqueda individual, que uno podía llegar a ser libre por sí mismo.
Influidos por Freud, creyeron que en el inconsciente hallarían la libertad y se volvieron inconscientes. De ahí que tantos emprendieran el camino de la droga para encontrar una visión de las cosas diferente de la que les habían enseñado. Y que tuvo su razón de ser, hasta cierto punto.
Aunque buena parte de esos buscadores acabaran sus vidas en las cunetas o en los psiquiátricos mas esclavizados de lo que estaban previamente.
No se puede desdeñar por ello, sin embargo, que generaron una conciencia de la esclavitud en la que vive la especie humana y que la obra de artistas como Bob Marley, por ejemplo, no se puede entender sin la influencia de la mariguana.
Los hippies también trataron de hallar la libertad en una búsqueda del "paraíso perdido" de las culturas indígenas. Huyendo del progreso alienante y donde, supuestamente, la única norma sería la ausencia de estas.
En sus comunas instauraron la práctica del “sexo obligatorio” falsamente vendido como “amor libre”. Que, en realidad, era una prohibición, no expresa, de la pareja. Entendida esta como un comportamiento egoísta, capitalista, limitante etc. Impidieron, de hecho, paradójicamente, el amor. Véase aquí pues la falacia del “amor libre”.
Los hippies fracasaron en su particular búsqueda al empeñarse en negar la evidencia de que los celos, hasta cierto punto, son connaturales al ser humano.
Aunque alumbraron muchas interesantes propuestas en una actitud de permanente cuestionamiento de la autoridad, claramente corrupta, de la que somos herederos.
De alguna manera, la sociedad actual es hija del Rock & Roll y del movimiento hippie. En el sentido de que las drogas y el sexo, hoy en día, son para muchas personas, casi sinónimos de la obsesión por la libertad.
Mucha gente actualmente toma drogas, consume pornografía o recurre a la prostitución para sentirse libre. Aunque es evidente que alguien que es adicto a algo es lo más perecido a un esclavo.
La razón del uso del sexo y de la droga es la de que gracias a estos potentes estímulos podemos olvidarnos, aunque sea por algunos minutos, de la opresión en la que vivimos.
Otros han intentado encontrar la libertad en la apariencia, en la estética. Creyendo que porque su forma de vestir o de peinarse sea más ajena a la corriente dominante, entonces son mas libres. La gente que piensa así es la que mas pena me da.
La estética te puede dar un empujón para salirte del rebaño pero es obvio que eso es solo una mascara, algo superficial. Puede tener un contenido si reivindica la belleza y no le das importancia.
Pero toda rebelión permanente contra algo, en base a premisas tan débiles, conduce invariablemente a la esclavitud porque siempre vas a ser dependiente de ese poder contra el que te rebelas.
Para otros, influidos por la New Age, la libertad consiste en la práctica espiritual y el pensamiento positivo. Ideas heredadas del Budismo, que creyó encontrar el “Nirvana” por medio de la anulación del deseo.
Todo ello en un “batiburrillo” contradictorio, por ejemplo, con la práctica del sexo a través del Tantra pero sin apego, es decir, sin enamorarse.
Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que es imposible anular el deseo porque el deseo es aquello que nos mantiene vivos. Sin deseos no te levantas de la cama, no hay motivación. Quizá el problema es que algunos confunden deseo con obsesión.
El resultado de todo esto es que la sociedad actual ha querido encontrar en el individualismo, en el no apego y en el hedonismo más exacerbado, la libertad.
Generando un grandísimo negocio para los terapeutas de todo tipo que se alimentan de la infelicidad y del vacío vital con el que se quedan miles de buscadores.
Los publicistas, “hijos de Freud”, saben perfectamente lo que nuestro inconsciente está buscando. La sociedad de la “búsqueda de la libertad” es la del “no al compromiso”. “Todos solos”.
La sociedad de la libertad es la sociedad de la soledad. Nunca el ser humano en toda su historia había vivido tan solo ¿Por que ? Muy sencillo:
Libertad es sinónimo de independencia. La razón de esta asociación de ideas seguramente pueda encontrarse en la Declaración de Independencia Americana que fue una pretensión de libertad frente al Banco de Inglaterra.
Y también los héroes solitarios de las películas del oeste. Es decir, seres vagando “libres” frente a un poder opresor: El poder de la ley, el poder del Estado.
¿Pero de verdad son valores sinónimos independencia y libertad? Una persona independiente es aquella que no depende de los demás .
Por extensión un pueblo in- dependiente es aquel que no depende de otros pueblos. Ahora bien, ¿Puede ser el ser humano realmente independiente ?
La respuesta a esa pregunta es que te cuestiones si el ser humano es un ser social o asocial. Si vive como los elefantes en manada o como los tigres en solitario. Finalmente vemos que al tomar la independencia como un valor esto nos ha hecho más solitarios y por lo tanto, más depresivos.
Tras la abolición de la servidumbre, “la libertad” es una cualidad que el Estado otorga. Es decir, de la libertad secuestrada por el amo se pasó a la libertad otorgada por el Estado. Por eso se habla de libertad política o “libertades” en plural.
Cuando oigas esos conceptos significa que no te están hablando de la verdadera libertad. Porque la libertad no se divide en cachitos ni se otorga. O existe o no existe.
De acuerdo con la ilusión de la Democracia, ahora seríamos más libres que antaño pese a que hay más leyes que nunca y como reza una de sus definiciones, la libertad viene marcada por la ley que en última instancia, es, entre otras cosas, un timo ligado al dinero.
Es evidente que la libertad, hoy en día, está sujeta al dinero. Y en una sociedad en que la gente tiene que abandonar su casa por la estafa de los préstamos usureros, no se puede hablar propiamente de libertad.
La libertad, actualmente, te la concede el Estado, el cual, pertenece a los bancos, por lo que no existe en realidad. La ilusión de la libertad procede de algunas libertades políticas como el derecho de reunión, de asociación, de expresión y de voto.
Pero como todos sabemos a estas alturas, todas esas libertades están sojuzgadas por la mentira institucionalizada con la que nos gobiernan. Son ilusiones puesto que la ley es la mentira propagada por los medios de propaganda que impiden a la gente pensar por sí misma.
La sociedad de las “banderas falsas” y el miedo prefabricado para gobernar. Uno no puede ser libre si no es libre de pensamiento. Es decir, si “le piensan” en lugar de pensar por sí mismo.
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2015.05.10 17:39 josema3 LAS FALSAS IDEAS SOBRE LA LIBERTAD

Hemos vivido la época de la obsesión por la libertad. Los últimos 50 años han constituido una incesante búsqueda de la libertad. En la creencia, cierta, de que ahí reside la felicidad del ser humano, su mayor anhelo.
Y los pioneros la han buscado a través del sexo, de la droga, de los viajes, de la mente, del espíritu, del aislamiento de la civilización, de los deportes de aventura…
Una característica importante que comparten casi todos estos “buscadores” es la de que creyeron que la libertad era poco menos que una búsqueda individual, que uno podía llegar a ser libre por sí mismo.
Influidos por Freud, creyeron que en el inconsciente hallarían la libertad y se volvieron inconscientes. De ahí que tantos emprendieran el camino de la droga para encontrar una visión diferente de las cosas de la que les habían enseñado. Y que tuvo su razón de ser, hasta cierto punto.
Aunque buena parte de esos buscadores acabaran sus vidas en las cunetas o en los psiquiátricos mas esclavizados de lo que estaban previamente.
No se puede desdeñar por ello, sin embargo, que generaron una conciencia de la esclavitud en la que vive la especie humana y que la obra de artistas como Bob Marley, por ejemplo, no se puede entender sin la influencia de la mariguana.
Los hippies también trataron de hallar la libertad en una búsqueda del "paraíso perdido" de las culturas indígenas. Huyendo del progreso alienante y donde, supuestamente, la única norma sería la ausencia de estas.
En sus comunas instauraron la práctica del “sexo obligatorio” falsamente vendido como “amor libre”. Que, en realidad, era una prohibición, no expresa, de la pareja. Entendida esta como un comportamiento egoísta, capitalista, limitante etc. Impidieron, de hecho, paradójicamente, el amor. Véase aquí pues la falacia del “amor libre”.
Los hippies fracasaron en su particular búsqueda al empeñarse en negar la evidencia de que los celos, hasta cierto punto, son connaturales al ser humano. Aunque alumbraron muchas interesantes propuestas en una actitud de permanente cuestionamiento de la autoridad, claramente corrupta, de la que somos herederos.
De alguna manera, la sociedad actual es hija del Rock & Roll y del movimiento hippie. En el sentido de que las drogas y el sexo, hoy en día, son para muchas personas, casi sinónimos de la obsesión por la libertad.
Mucha gente actualmente toma drogas, consume pornografía o recurre a la prostitución para sentirse libre. Aunque es evidente que alguien que es adicto a algo es lo más perecido a un esclavo.
La razón del uso del sexo y de la droga es la de que gracias a estos potentes estímulos podemos olvidarnos, aunque sea por algunos minutos, de la opresión en la que vivimos.
Otros han intentado encontrar la libertad en la apariencia, en la estética. Creyendo que porque su forma de vestir o de peinarse sea más ajena a la corriente dominante, entonces son mas libres.
La gente que piensa así es la que mas pena me da.
La estética te puede dar un empujón para salirte del rebaño pero es obvio que eso es solo una mascara, algo superficial. Puede tener un contenido si reivindica la belleza y no le das importancia.
Pero toda rebelión permanente contra algo, en base a premisas tan débiles, conduce invariablemente a la esclavitud porque siempre vas a ser dependiente de ese poder contra el que te rebelas.
Para otros, influidos por la New Age, la libertad consiste en la práctica espiritual y el pensamiento positivo. Ideas heredadas del Budismo, que creyó encontrar el “Nirvana” por medio de la anulación del deseo.
Todo ello en un “batiburrillo” contradictorio, por ejemplo, con la práctica del sexo a través del Tantra pero sin apego, es decir, sin enamorarse.
Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que es imposible anular el deseo porque el deseo es aquello que nos mantiene vivos. Sin deseos no te levantas de la cama, no hay motivación. Quizá el problema es que algunos confunden deseo con obsesión.
El resultado de todo esto es que la sociedad actual ha querido encontrar en el individualismo, en el no apego y en el hedonismo más exacerbado, la libertad.
Generando un grandísimo negocio para los terapeutas de todo tipo que se alimentan de la infelicidad y del vacío vital con el que se quedan miles de buscadores.
Los publicistas, “hijos de Freud”, saben perfectamente lo que nuestro inconsciente está buscando. La sociedad de la “búsqueda de la libertad” es la del “no al compromiso”. “Todos solos”.
La sociedad de la libertad es la sociedad de la soledad. Nunca el ser humano en toda su historia había vivido tan solo ¿Por que ? Muy sencillo:
Libertad es sinónimo de independencia. La razón de esta asociación de ideas seguramente pueda encontrarse en la Declaración de Independencia Americana que fue una pretensión de libertad frente al Banco de Inglaterra. Y también los héroes solitarios de las películas del oeste. Es decir, seres vagando “libres” frente a un poder opresor: El poder de la ley, el poder del Estado.
¿Pero de verdad son valores sinónimos independencia y libertad? Una persona independiente es aquella que no depende de los demás . Por extensión un pueblo in- dependiente es aquel que no depende de otros pueblos. Ahora bien, ¿Puede ser el ser humano realmente independiente ?
La respuesta a esa pregunta es que te cuestiones si el ser humano es un ser social o asocial. Si vive como los elefantes en manada o como los tigres en solitario.
Finalmente vemos que al tomar la independencia como un valor esto nos ha hecho más solitarios y por lo tanto, más depresivos.
Tras la abolición de la servidumbre, “la libertad” es una cualidad que el Estado otorga. Es decir, de la libertad secuestrada por el amo se pasó a la libertad otorgada por el Estado. Por eso se habla de libertad política o “libertades” en plural.
Cuando oigas esos conceptos significa que no te están hablando de la verdadera libertad. Porque la libertad no se divide en cachitos ni se otorga. O existe o no existe.
De acuerdo con la ilusión de la Democracia, ahora seríamos más libres que antaño pese a que hay más leyes que nunca y como reza una de sus definiciones, la libertad viene marcada por la ley que en última instancia, es, entre otras cosas, un timo ligado al dinero.
Es evidente que la libertad, hoy en día, está sujeta al dinero. Y en una sociedad en que la gente tiene que abandonar su casa por la estafa de los préstamos usureros, no se puede hablar propiamente de libertad.
La libertad, actualmente, te la concede el Estado, el cual, pertenece a los bancos, por lo que no existe en realidad. La ilusión de la libertad procede de algunas libertades políticas como el derecho de reunión, de asociación, de expresión y de voto.
Pero como todos sabemos a estas alturas, todas esas libertades están sojuzgadas por la mentira institucionalizada con la que nos gobiernan. Son ilusiones puesto que la ley es la mentira propagada por los medios de propaganda que impiden a la gente pensar por sí misma.
La sociedad de las “banderas falsas” y el miedo prefabricado para gobernar. Uno no puede ser libre si no es libre de pensamiento. Es decir, si “le piensan” en lugar de pensar por sí mismo.
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